Este proyecto se consolidó como un espacio clave para el fortalecimiento del liderazgo, la autoestima y la participación social de mujeres migrantes en situación o riesgo de exclusión social.
Impulsado por la Colectiva Feminista Antirracista de Mujeres Migrantes CAMUMA y financiado por el Instituto de las Mujeres, a través de Calala Fondo de Mujeres, el proyecto surgió como respuesta a las múltiples desigualdades estructurales que atraviesan la vida de estas mujeres. Factores como el racismo, la precariedad laboral, la falta de redes de apoyo, la sobrecarga de cuidados y los impactos emocionales del proceso migratorio —duelo, soledad, desarraigo o adaptación cultural— fueron el punto de partida para una intervención integral con enfoque feminista y comunitario.
Un proceso colectivo para visibilizar y empoderar
Desde su diseño, el proyecto apostó por una metodología participativa que situó a las mujeres como protagonistas de sus propios procesos. A través de talleres, espacios de encuentro y dinámicas de reflexión crítica, las participantes no solo compartieron experiencias, sino que también identificaron las violencias estructurales que las atraviesan y desarrollaron herramientas para enfrentarlas.
El objetivo general —visibilizar su situación y fomentar su liderazgo mediante acciones de sensibilización, comunicación e investigación— fue alcanzado plenamente gracias a un enfoque integral que combinó distintas estrategias complementarias.
Los talleres de autoestima y empoderamiento generaron espacios seguros donde las mujeres pudieron reconstruir su narrativa personal y colectiva. Este proceso se materializó en la creación de un fanzine colectivo, una obra que recoge sus historias, resistencias y trayectorias, y que fue difundida tanto en formato digital como en espacios presenciales, amplificando sus voces y legitimando sus experiencias.
Comunicación, investigación y redes que perduran
Uno de los pilares fundamentales del proyecto fue su estrategia de comunicación, que documentó cada etapa del proceso y permitió dar visibilidad a las experiencias de las participantes. A través de contenidos audiovisuales y acciones de difusión, se logró conectar con otras mujeres migrantes, colectivos aliados y la sociedad valenciana en general.
Paralelamente, la investigación participativa —basada en testimonios y datos de más de 200 mujeres— aportó una base sólida para comprender las realidades, necesidades y fortalezas del colectivo. Este conocimiento no solo reforzó la pertinencia del proyecto, sino que también contribuyó a generar conciencia social y a fundamentar futuras acciones.
El objetivo específico, centrado en el desarrollo de campañas de sensibilización y la creación de redes de apoyo, también se cumplió en su totalidad. Estas redes se consolidaron tanto en el ámbito presencial como en espacios digitales, como un grupo activo de WhatsApp que continúa funcionando como canal de acompañamiento, intercambio de recursos y oportunidades.
Más allá del proyecto: comunidad y continuidad
El evento final marcó un punto de encuentro clave, no como cierre, sino como proyección hacia el futuro. Las relaciones construidas, los aprendizajes compartidos y las redes generadas han dado lugar a una comunidad activa que sigue creciendo y articulándose más allá del tiempo formal del proyecto.
“Mujeres Visibles” no solo logró visibilizar realidades, sino también transformar experiencias individuales en lacolectiva, promoviendo el reconocimiento de las mujeres migrantes como sujetas políticas y agentes de cambio. En un contexto donde sus voces han sido históricamente silenciadas, este proyecto demuestra que cuando se crean espacios de escucha, participación y cuidado, emergen liderazgos capaces de transformar la sociedad desde sus cimientos.
Fanzine Mujeres visibles
Uno de los momentos más significativos del proyecto Mujeres Visibles fue la creación colectiva del fanzine, concebido como un espacio de expresión artística, memoria y reivindicación. Este taller permitió transformar todo el trabajo previo —emocional, reflexivo y comunitario— en una producción tangible donde las mujeres migrantes pudieron narrarse desde su propia voz.
A través de técnicas como el collage, la escritura creativa, la poesía o la ilustración, las participantes construyeron piezas únicas que reflejan sus experiencias, identidades y procesos migratorios. La metodología priorizó la expresión libre, fomentando que cada mujer decidiera qué contar y cómo hacerlo, sin imponer estructuras ni formatos homogéneos. Este enfoque permitió que emergieran relatos profundamente personales, cargados de significado y autenticidad.
El proceso creativo también se convirtió en una herramienta de empoderamiento emocional. Muchas participantes utilizaron el arte para resignificar vivencias difíciles, fortalecer su autoestima y reconectar con su identidad. A su vez, el trabajo en grupo favoreció la creación de vínculos, generando un espacio de confianza donde compartir historias y reconocerse en las experiencias de otras.
El resultado fue un fanzine colectivo que reúne más de veinte páginas de contenido original: collages autobiográficos, textos, poesías y símbolos culturales que conectan los países de origen con la vida en Valencia. Esta obra no solo visibiliza sus historias, sino que también cuestiona estereotipos y reivindica el derecho a narrarse sin intermediaciones.
Más allá de su valor artístico, el fanzine se consolidó como una herramienta de sensibilización y transformación social. Su creación fue vivida por las participantes como una experiencia positiva, creativa y sanadora, que fortaleció tanto su voz individual como su sentido de pertenencia colectiva. Así, el fanzine no solo representa un producto final, sino también un proceso vivo que sigue amplificando las voces de las mujeres migrantes y su papel como agentes de cambio.





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